59. Escándalo de Larry Summers y Epstein: Coacción sexual, racismo y abuso de poder en Harvard

1. Abuso de poder y acoso sexual disfrazado de mentoría.

Las comunicaciones entre Summers y Epstein evidencian un intento deliberado de usar su posición académica y su red de contactos para presionar a una mujer —descrita como su “mentee”— a tener una relación romántica o sexual con él. Summers, casado en ese momento, buscaba consejo de un condenado por tráfico sexual para manipularla, describiendo su mejor estrategia como que “ella concluya que no puede tener su valor profesional sin romance/sexo”.

2. Racismo explícito en la jerga entre Summers y Epstein.

En múltiples mensajes, Summers y Epstein se refirieron a la mujer —una economista china— con el código peril, una clara alusión al término histórico yellow peril (“peligro amarillo”), usado desde finales del siglo XIX para estigmatizar a personas asiáticas como una amenaza para la civilización occidental. Este lenguaje refuerza una doble opresión: racista y sexista.

3. Reacción institucional y doble estándar en Harvard.

A pesar de la gravedad de las revelaciones, Summers sigue enseñando tres cursos en Harvard. Su caso contrasta agudamente con el despido de Claudine Gay, la primera mujer negra en presidir Harvard, por acusaciones menores de plagio. Esta disparidad ha generado indignación entre estudiantes y profesorado, quienes denuncian que el sistema protege a hombres blancos influyentes mientras castiga desproporcionadamente a mujeres racializadas.

4. Consecuencias públicas y llamados a la rendición de cuentas.

Tras la publicación de los correos por The Harvard Crimson, Summers anunció que se apartaría de compromisos públicos, pero sin admitir responsabilidad ética ni disculparse con la mujer afectada. Varios sectores exigen su remoción inmediata del claustro, mientras que críticos denuncian la normalización del acoso en el ámbito académico. Muchos ven en este caso un síntoma de una cultura en la que el poder masculino y blanco opera impunemente.