6. La Batalla por SNAP: Dignidad, Nutrición y la Crueldad de Restringir la Asistencia Alimentaria

1. La Defensa de la Autonomía y el Rechazo a la Policía Alimentaria.

Una abrumadora mayoría de comentarios rechaza la idea de que el gobierno o el público deban dictar qué alimentos pueden comprar los beneficiarios de SNAP. Se argumenta que la asistencia alimentaria debe garantizar la dignidad y la libertad de elección, permitiendo incluso "golosinas" ocasionales, ya que la pobreza no debe ser un castigo que elimine todo placer.

2. Críticas a las Restricciones de Compra y la Prohibición de Comida Caliente.

Existe una fuerte crítica a las reglas actuales de SNAP, especialmente la prohibición de comprar comidas preparadas o calientes (como pollos rostizados), lo cual penaliza a personas sin hogar, discapacitadas o sin tiempo para cocinar. Además, las nuevas restricciones estatales que buscan prohibir la compra de refrescos y dulces son vistas como paternalistas y punitivas, ignorando la realidad de los desiertos alimentarios.

3. Insuficiencia de Beneficios y la Paradoja de la Comida Saludable.

Los usuarios y defensores de SNAP enfatizan que los beneficios son insuficientes para cubrir las necesidades alimentarias de un mes completo, siendo solo un "suplemento". La realidad económica obliga a los beneficiarios a comprar alimentos procesados y altos en calorías, ya que las opciones saludables son prohibitivamente caras, lo que contradice el objetivo de "nutrición" del programa.

4. La Crueldad de los Recortes y la Demonización de los Beneficiarios.

Los recortes de fondos y la amenaza de suspensión de SNAP generan pánico y preocupación por la inanición, especialmente entre niños y ancianos. La retórica política que demoniza a los beneficiarios, a menudo trabajadores pobres o personas con discapacidades, es condenada como una táctica cruel para justificar la reducción de la asistencia y desviar la atención de problemas sistémicos como la desigualdad salarial.