18. Propaganda y Violencia: La Batalla de Narrativas Tras un Asesinato

1. La Derecha Acusa a la Izquierda.

Inmediatamente después del tiroteo, una narrativa predominante desde la derecha fue culpar a la "propaganda de izquierda". Se argumentó que los medios, los políticos demócratas y el sistema educativo habían radicalizado al tirador, presentándolo como una víctima de un lavado de cerebro ideológico que lo llevó a cometer el acto violento.

2. La Izquierda Señala la Violencia de la Derecha.

En contraposición, muchos comentarios señalaron un patrón de violencia proveniente de la derecha, afirmando que la mayoría de los tiradores masivos son individuos radicalizados por la propaganda de derecha. Esta perspectiva sostiene que el asesino era en realidad un extremista de derecha que atacó a la víctima por no ser lo suficientemente radical, y que la narrativa de un tirador de izquierda es una fabricación para desviar la atención.

3. La Víctima como Agente de Propaganda.

Una parte significativa de la discusión se centró en la propia carrera de la víctima, descrita como la de un propagandista que se enriqueció difundiendo discursos de odio, racismo, misoginia y desinformación. Aunque se condena la violencia, muchos expresan sentimientos encontrados, sugiriendo que la víctima cosechó la misma violencia que promovió con su retórica.

4. El Asesinato como Herramienta de Propaganda.

Más allá de la identidad del tirador, muchos comentarios denuncian cómo el asesinato fue inmediatamente instrumentalizado con fines propagandísticos. Se percibe un esfuerzo coordinado para convertir a la víctima en un mártir, unificar a la base política y justificar futuras acciones represivas, utilizando la tragedia como una oportunidad para avanzar una agenda política.

5. La Guerra de Desinformación.

El contexto general revela una profunda desconfianza y una guerra de narrativas en la que la verdad es secundaria. Los usuarios son conscientes de que están inmersos en una batalla de propaganda, donde la desinformación inicial se adhiere fuertemente a las creencias preexistentes y donde cada bando lucha por imponer su versión de los hechos antes de que se conozca la realidad.