42. Pobreza y Fascismo: Los Impulsores Económicos y Sociales del Autoritarismo

1. La Pobreza como Caldo de Cultivo para el Fascismo.

La evidencia histórica y el análisis social sugieren que la desesperación económica, la desigualdad y la incertidumbre empujan a las masas hacia el autoritarismo, donde los demagogos ofrecen chivos expiatorios y falsas promesas de estabilidad.

2. Criminalización y Explotación Intencional de la Pobreza.

Los regímenes fascistas y las oligarquías utilizan la pobreza como una herramienta de control, asegurando una mano de obra barata y sumisa, mientras criminalizan la supervivencia de los más vulnerables para mantener el orden y el beneficio de la élite.

3. El Antídoto: Inversión Social y Fin a la Desigualdad.

La lucha efectiva contra el fascismo se basa en abordar las condiciones materiales de vida de la población, fortaleciendo la clase media, invirtiendo en servicios públicos y eliminando la pobreza y la desigualdad de riqueza.