3. Pobreza, Crimen y Desigualdad: El Fracaso de la Criminalización de la Pobreza

1. La Pobreza como Causa Raíz de la Criminalidad.

Una conclusión recurrente en el análisis es que la pobreza es el principal motor de la actividad criminal. La desesperación económica y la falta de oportunidades empujan a las personas a cometer delitos como un mecanismo de supervivencia, haciendo de la reducción de la pobreza la estrategia más efectiva para garantizar la seguridad pública.

2. La Criminalización de la Pobreza y la Falta de Vivienda.

Se critica fuertemente la tendencia a tratar la pobreza y la falta de vivienda como ofensas criminales. Esta aproximación no solo es percibida como cruel e inhumana, sino que activamente empeora la situación de las personas empobrecidas, creando barreras adicionales para su recuperación y perpetuando el ciclo de encarcelamiento.

3. Desigualdad de Riqueza y Fallas Sistémicas.

La pobreza y la falta de vivienda se entienden como síntomas directos de una desigualdad de riqueza extrema y de políticas sociales fallidas. Se argumenta que la pobreza no es una falla personal, sino un fracaso sistémico, y que las élites se benefician de la existencia de una clase empobrecida y criminalizada.

4. Soluciones Ineficaces y Alternativas de Inversión Social.

Se rechaza la militarización y el aumento de la vigilancia policial como soluciones, calificándolas de intentos costosos para ocultar los problemas subyacentes. En contraste, se proponen soluciones basadas en la inversión social, como salarios mínimos dignos, renta básica universal (UBI), vivienda asequible y atención médica, como métodos probados para reducir la criminalidad.