9. Inmigrantes y Criminalidad: Estadísticas Contradicen el Discurso del Miedo

1. La Evidencia Estadística: Menos Crimen, No Más.

La afirmación central en la mayoría de los textos es que, según múltiples estudios y datos, los inmigrantes, tanto documentados como indocumentados, cometen delitos a tasas significativamente más bajas que la población nativa de EE. UU. Esta idea se presenta como un hecho estadístico para contrarrestar la narrativa de que la inmigración aumenta el peligro.

2. Retórica Política y Xenofobia: La Construcción del Miedo.

Se argumenta que la asociación entre inmigración y criminalidad es una táctica política deliberada, calificada como "fear-mongering" (infundir miedo) y propaganda xenófoba. Se sostiene que esta narrativa ignora los datos reales para justificar políticas crueles y apelar a prejuicios raciales, en lugar de basarse en preocupaciones legítimas de seguridad pública.

3. Consecuencias de la Criminalización: Deportaciones y Falta de Debido Proceso.

Los textos denuncian que las políticas migratorias actuales no se centran en criminales peligrosos, sino que resultan en la detención y deportación de personas sin antecedentes penales significativos. Se critica la falta de debido proceso y se afirma que un alto porcentaje de los inmigrantes detenidos no tienen historial delictivo, convirtiéndose en el grupo más grande en los centros de detención de ICE.

4. La Lógica del Inmigrante: Más que Perder, Más que Respetar.

Varios comentarios exponen una razón lógica por la cual los inmigrantes tienden a ser más respetuosos de la ley: el riesgo de deportación. Se argumenta que, al tener mucho más que perder si cometen un delito, los inmigrantes tienen un incentivo poderoso para evitar cualquier tipo de problema legal, lo que los convierte en uno de los grupos demográficos más respetuosos de la ley.

5. El Lenguaje de la Deshumanización: 'Ilegal' vs. 'Indocumentado'.

Se hace un llamado a diferenciar entre la terminología utilizada para describir a los inmigrantes. Se señala que el término "ilegal" es una herramienta política para criminalizar y deshumanizar, mientras que "indocumentado" es más preciso. Se aclara que estar en el país sin autorización es, en la mayoría de los casos, una infracción civil y no un delito penal, una distinción clave que se pierde en el debate público.