El discurso político en la contienda por la alcaldía de Nueva York se ha caracterizado por el uso de tácticas de división, miedo y odio, a menudo atribuidas a Andrew Cuomo y sus aliados, quienes han sido acusados de islamofobia y de intentar enfrentar a los neoyorquinos entre sí. Estas estrategias buscan polarizar a la población y asegurar votos a través de la desconfianza y el prejuicio.