Numerosos comentarios describen a Jeffries como débil, falto de carácter y sin la capacidad de liderar eficazmente al Partido Demócrata, especialmente en momentos de crisis política.
Una crítica recurrente es la percepción de que Jeffries está comprometido por intereses financieros, particularmente del lobby pro-israelí (AIPAC), lo que supuestamente influye en sus decisiones políticas y lo aleja de representar a sus electores.