Numerosos comentarios expresan una profunda insatisfacción con el liderazgo de Chuck Schumer y Hakeem Jeffries dentro del Partido Demócrata, describiéndolos como débiles, sin carácter e ineficaces. Se les acusa de no representar los intereses de sus constituyentes y de carecer de la firmeza necesaria para enfrentar los desafíos políticos actuales.